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Arte a ciegas (y en mayúsculas)
Desde el programa Somos Sociedad financiado por el MSSSI (IRPF 2017) queremos dar visibilidad a los Colectivos de Discapacidad y Mayores a lo largo del año incorporando noticias en nuestra web.Comenzamos eligiendo esta Noticia: La pintora Kelly Arrontes gana el concurso para pintar un muro de 125 metros en el Parc Científic de Barcelona, El proyecto de la artista, con un 9% de visión, se impuso sin que el jurado supiera su condición de invidente.
Firma Arrontes en homenaje a su madre, "como Picasso". "Si puedo seguir pintando es por ella", tiene claro la artista, estos días concentrada en el inmenso mural de uno de los larguísimos pasillos del laberíntico Parc Científic de Barcelona. 125 metros de obra que la pintora afronta casi como un particular renacimiento. "Quería, necesitaba, demostrarme a mí misma que podían valorar mi obra por ella misma, sin tener que jugar la carta de la artista ciega. Yo era artista mucho antes de ser ciega", señala orgullosa de haberlo logrado. Arrontes pinta esta pared tras haber ganado un concurso anónimo. En un sobre, el proyecto; en el otro, el nombre. El jurado valoró su 'El agua es vida' sin saber que las olas dibujadas por esta pintora tenaz son la forma cómo ve el mundo con el apenas 9% de visión que le queda.
"Aprendí a pintar antes que a hablar. Mi madre era artista. Por la época en la que le tocó vivir no pudo estudiar, pero se pasaba horas en el desván pintando. Y yo, con ella, pegada a su falda", cuenta. Cómo era consciente de su limitación visual -miopía magna, entonces- desde muy pequeña su madre le enseñó a dibujar "con la cabeza". "A los dos, los tres, los cuatro años jugábamos a la gallinita ciega. Tocábamos un objeto con los ojos vendados. Después, mi madre lo escondía y lo teníamos que dibujar con el recuerdo. Eso lo aprendí de muy pequeña y es la base de mi técnica. Si no hubiera sido por ese aprendizaje mamado cuando era una cría, sería imposible que estuviera ahora aquí", señala agradecida.
De niña, veía poco, "la típica niña con gafas de culo de vaso, muy patosa", pero llevaba una vida normal. Hasta que a los 17 años, en un accidente de tráfico perdió la vista de un ojo. Tras seis meses entre la vida y la muerte, le quedó una visión residual de entre un 15 y un 20%. (para continuar ir al link)




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